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martes, 3 de noviembre de 2015

El hinduismo... en busca de liberación

“En la sociedad hindú lo primero que como costumbre religiosa hacen las personas por la mañana es bañarse en un río cercano, o en casa si no viven cerca de un río o un arroyo. Creen que eso les comunica santidad. Entonces, todavía sin haber desayunado, van al templo de la comunidad y ofrecen flores y alimento al dios local. Algunos lavan al ídolo y lo decoran con polvo rojo y amarillo.
”En casi todo hogar hay un rincón o hasta una habitación donde se adora al dios favorito de la familia. Un dios popular en algunos lugares es Ganesa, el dios elefante. La gente le ora especialmente por buena fortuna, pues se le conoce como removedor de obstáculos. En otros lugares quizás se dé el primer lugar en la devoción a Krishna [Krisna], Rama, Siva, Durga o a alguna otra deidad.”—Tara C., Katmandú, Nepal.

¿QUÉ es el hinduismo? ¿Se ajusta como realidad al concepto occidental tan sencillo de dar veneración a animales, bañarse en el Ganges y observar la división de castas, o envuelve más que eso? La respuesta: Implica mucho más. El hinduismo es una forma diferente de entender la vida, y los valores occidentales son completamente ajenos a tal manera de percibir las cosas. Los occidentales tienden a ver la vida como una línea cronológica de sucesos en la historia. Los hindúes la ven como un ciclo que se repite a sí mismo en el cual la historia humana tiene poca importancia.

No es fácil definir el hinduismo, pues no tiene ningún credo claramente definido, ni jerarquía sacerdotal ni agencia gobernante. Sin embargo, sí tiene swamis (maestros) y gurús (guías espirituales). Una definición abarcadora del hinduismo en un libro de historia dice que es “el conglomerado de creencias e instituciones que se han presentado desde cuando se compusieron sus antiguas (y muy sagradas) escrituras, los Vedas, hasta ahora”. Otro libro dice: “Pudiéramos decir que el hinduismo es la lealtad o adoración a los dioses Visnú o Siva, o a la diosa Sakti o a las encarnaciones, aspectos, cónyuges o progenie de estos”. En eso se incluiría el culto a Rama y Krisna (encarnaciones de Visnú), y a Durga, Skanda y Ganesa (que son, respectivamente, la esposa y los hijos de Siva). Se alega que el hinduismo tiene 330.000.000 de dioses, pero se dice que no es un sistema politeísta. ¿Cómo puede explicarse eso?

El escritor A. Parthasarathy, de la India, aclara: “Los hindúes no son politeístas. El hinduismo habla de un solo Dios [...] Los diferentes dioses y diosas del panteón hindú solo representan los poderes y funciones de un solo Dios supremo en el mundo manifiesto”.

 Los hindúes suelen llamar a su fe sanatana dharma, que significa ley eterna, u orden eterno. Hinduismo es en realidad un término abarcador que describe muchísimas religiones y sectas (sampradayas) que se han desarrollado y han florecido durante miles de años a la sombra de la compleja mitología hindú de la antigüedad. Esa mitología es tan intrincada que la New Larousse Encyclopedia of Mythology declara: “La mitología india es una selva tremendamente tupida y enmarañada. Cuando se entra en ella se pierde la luz del día y todo sentido claro de dirección”. No obstante, en este capítulo consideraremos algunos rasgos y enseñanzas de esa fe.

Las raíces antiguas del hinduismo

 Aunque el hinduismo no haya alcanzado tanta extensión como otras religiones prominentes, para 1990 tenía la lealtad de casi 700.000.000 de seguidores, o aproximadamente 1 de cada 8 personas (el 13%) de la población mundial. Sin embargo, la mayoría de esas personas viven en la India. Por eso es lógico preguntar: ¿Cómo y por qué se concentró en la India el hinduismo?
6 Para algunos historiadores las raíces del hinduismo están más de 3.500 años en el pasado, cuando una ola de emigrantes —que incluyó a personas de piel pálida, arios— se trasladó desde el noroeste al valle del Indo, ahora principalmente en Paquistán y la India. De allí se esparcieron a las llanuras del río Ganges y por la India. Algunos peritos dicen que las ideas religiosas de los emigrantes se fundaban en enseñanzas antiguas de Irán y Babilonia. Un hilo que tienen en común muchas culturas, y que también está en el hinduismo, es la leyenda de un diluvio. (Véase el recuadro de la página 120.)
7 Pero ¿qué forma de religión se practicaba en el valle del Indo antes de la llegada de los arios? Cierto arqueólogo, sir John Marshall, menciona “‘La Gran Diosa Madre’, a la que se representaba con figuras femeninas embarazadas, la mayoría de ellas desnudas, con collares altos y la cabeza cubierta. [...] Después viene ‘el dios varón’, ‘fácilmente reconocible como prototipo del histórico Siva’, sentado con las plantas de los pies tocándose (una postura yoga), con el órgano sexual en erección (lo que hace recordar el culto del lingam [falo]), rodeado de animales (para representar el título que se le da a Siva de ‘Señor de las Fieras’). Abundan las representaciones de los órganos sexuales masculino y femenino, [...] lo que señala al culto del lingam y la yoni de Siva y su esposa” (World Religions—From Ancient History to the Present [Las religiones universales... desde la historia antigua hasta la actualidad]). Hasta el día de hoy se reverencia a Siva como el dios de la fecundidad, el dios del falo o lingam. El toro Nandi lo lleva.
8 El erudito hindú Swami Sankarananda no concuerda con la interpretación de Marshall, y declara que al principio las piedras veneradas —algunas conocidas como Sivalinga— eran símbolos del “fuego del cielo, o el Sol y el fuego del Sol, los rayos” (The Rigvedic Culture of the Pre-Historic Indus [La cultura rigvédica del Indo prehistórico]). Razona que “el culto sexual [...] no empezó como culto religioso. Vino después. Es una degeneración del original. Es la gente quien rebaja lo ideal, por ser demasiado elevado para que lo comprenda, y lo baja a su propio nivel”. Como contestación a la crítica occidental del hinduismo dice que, si se toma en cuenta la veneración cristiana de la cruz, un símbolo fálico pagano, “los cristianos [...] son devotos de un culto sexual”.
9 Con el tiempo las creencias, los mitos y las leyendas de la India se pusieron por escrito, y hoy forman los escritos sagrados del hinduismo. Aunque estas obras sagradas son extensas, no tratan de presentar una doctrina hindú unificada.

Los escritos sagrados del hinduismo

 Los escritos más antiguos son los Vedas, una colección de oraciones e himnos conocidos como el Rigveda, el Samaveda, el Yajurveda y el Atharvaveda. Estos se compusieron durante varios siglos, y para el año 900 a.E.C. estaban completos. A los Vedas se añadieron después otros escritos, entre ellos los Brahmanas y los Upanisads (Upanishads).
11 Los Brahmanas especifican ritos y sacrificios, tanto domésticos como públicos, y explican detalladamente el significado profundo que tienen. Se escribieron desde cerca del año 300 a.E.C. o posteriormente. Los Upanisads (literalmente: “sesiones cerca de un maestro”) —también conocidos como los Vedanta—, escritos alrededor de 600-300 a.E.C., son tratados que dan las razones para todo pensamiento y acción, según la filosofía hindú. La doctrinas del samsara (transmigración del alma) y del karma (el creer que lo que uno ha hecho en una existencia anterior es la causa de su situación actual en la vida) se expresaron en estos escritos.

Otro grupo de escritos son los Puranas, o largas historias alegóricas que contienen muchos mitos hindúes sobre dioses y diosas y héroes hindúes. Parte de esta extensa biblioteca hindú son también las epopeyas de Ramayana y Mahabarata. La primera es la historia del “Señor Rama [...] el más glorioso de todos los personajes de la literatura sagrada”, según A. Parthasarathy. El Ramayana es uno de los escritos más populares entre los hindúes, y es de alrededor del siglo IV a.E.C. Es la historia del héroe Rama, o Ramachandra, a quien los hindúes ven como hijo, hermano y esposo modelo. Se le considera el séptimo avatar (encarnación) de Visnú, y su nombre suele invocarse como saludo.
13 Según Bhaktivedanta Swami Prabhupāda, fundador de la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna, “Bhagavad-gita [parte de la Mahabarata] es la instrucción suprema de moralidad. Las instrucciones del Bhagavad-gita constituyen el proceso supremo de religión y el proceso supremo de moralidad. [...] La última instrucción del Gita es lo más importante de toda la moralidad y la religión: rendirse a Kṛṣṇa [Krisna]” (BG).

 El Bhagavad Gita (Canto Celeste), considerado por algunos como “la joya de la sabiduría espiritual de la India”, es una conversación en el campo de batalla “entre el Señor Śrī Kṛṣṇa [Krisna], la Personalidad Suprema de la Divinidad, y Arjuna, su amigo íntimo y devoto, a quien Él instruye en la ciencia de realizar sus potencialidades”. Sin embargo, el Bhagavad Gita es solo parte de la extensa biblioteca sagrada hindú. De algunos de estos escritos (Vedas, Brahmanas y Upanisads) se dice que son sruti, u “oídos”, y por lo tanto son vistos como escritura sagrada por revelación directa. Otros, tales como las epopeyas y los Puranas, son smriti, o “recordados”, y por lo tanto compuestos por autores humanos, aunque derivados de revelación. Un ejemplo es el Manu Smriti, que da la ley religiosa y social hindú, además de explicar la base para el sistema

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